9 de noviembre de 2011

Si no hubieran escrito


¿Qué pasaría si por un momento las grandes obras no hubieran sido escritas? ¿Qué ocurriría si a los grandes escritores la apatía los hubiera vencido y no se dedicaran a escribir? ¿Si por un momento sus ideas se quedaran en su mente y no en el papel?

Todos en la vida hemos tenido una gran idea en nuestra cabeza, una historia, un poema, una frase o un refrán y, en su mayoría se han quedado solo en eso, en ideas. Luego comúnmente nos preguntamos “¿cómo fue que se le ocurrió esa idea?” O tal vez afirmaciones como “eso ya lo había pensado yo”, la diferencia radica en que ellos se animaron escribirlo y nosotros no.

No es que carezcamos de las armas necesarias para dar vida a un texto. Para ser escritor lo que se necesita es 1% talento y el resto de pasión. Es cierto que con el paso del tiempo iremos puliendo nuestras técnicas y a medida que leamos nuestro léxico aumenta y con esa manera podemos irnos haciendo de nuestro propio estilo.

Comencemos un ejercicio de reflexión, en el cual nos daremos cuenta de que pasaría en el mundo si no hubieran escrito lo que hoy conocemos, cuáles serían las repercusiones sociales y económicas y su impacto en la literatura y cultura moderna.

Las sagradas escrituras
¿Podemos imaginar un mundo sin el poder y la influencia política de la religión católica? Imaginemos que durante el siglo V d.C., periodo durante el cual La Biblia fue escrita para controlar al pueblo romano y unificarlo, no se hubiera llevado a cabo la recolección de evangelios y con ello los cimientos para una doctrina. Los romanos hubieran perecido en un par de años, el cristianismo como lo conocemos no hubiera tenido el auge necesario para llegar a ser religión y quizá ni siquiera supiéramos de ella.

Los europeos no hubieran sabido nada acerca de Jesucristo y sus enseñanzas, las cruzadas no se hubieran llevado a cabo, la búsqueda de los templarios y los mitos del bien contra el mal llevarían una connotación distinta. La Santa Inquisición no hubiera tenido razón de ser, y al no haber una fe en el mundo occidental para evangelizar a los aborígenes americanos, se hubiera adoptado en algunos casos el budismo como religión universal.

El hombre no viene del simio
Charles Darwin decide no publicar en el año de 1859 “El origen de las especies por medio de la selección natural”, por la razón que el lector decida. Las ideas de la evolución no aparecen a la luz y cientos de científicos que se vieron influenciada por ella no la toman en serio.

Seguimos creyendo en la actualidad que el poder divino hace que aparezcamos en la tierra por generación espontanea,  el simio es visto como un animal más de la creación y nosotros somos hechos a imagen y semejanza de Dios, con lo cual nos despediríamos de la ciencia moderna y de todos los avances tecnológicos que hemos tenido en la actualidad. Inclusive la carrera lunar no se hubiera llevado a cabo.

El marxismo sin Marx
Si Karl Marx no hubiera conocido la filosofía hegeliana y no la hubiera tomado como punto de partida para crear su propia postura política, económica, filosófica y social; el mundo como lo conocemos no sería igual.

El capitalismo no tendría el nombre que tiene hoy, ya que a Marx le debemos este concepto, viviríamos en un rigen totalmente autoritario, la sociedad hubiera evolucionado aun más a un sistema totalitario, donde el hombre sería esclavo del hombre, de manera más descarada. Los obreros resistirían jornadas laborales sobrehumanas de más de 16 horas y los derechos laborales no existirían.

El comunismo no sería viable en ninguno de los países que lo sustentan ya que el Manifiesto Comunista no hubiera sido escrito, la lucha de clases y el fantasma que recorría Europa, no los tendríamos presentes.

La tierra antes del fin del mundo
Estos son solo algunos ejemplos de escritores y obras que cambiaron la ida como la conocemos. En realidad existen muchos más, qué sería de la sociedad moderna mexicana sin “El laberinto de la soledad”, de las historias de amor sin “Romeo y Julieta”, por nombrar unos casos solamente. No cabe duda que todo es decisión, pasión y un poquito de talento, solamente el necesario para poder transmitir una idea.





16 de septiembre de 2011

201 años del inicio “del comienzo” de nuestra historia


México, país de riquezas naturales y culturales, legado de hombres y mujeres valientes y arriesgados, cuna de la plata y de tradiciones envidiables, cocina de sabores y colores inimaginables, casa de escritores y poetas que llenan de bríos el mundo entero, playa paradisiaca de especies y oportunidades.

México, tu historia te habla y tú la ignoras por completo. Personajes y batallas abundan en los libros de texto, pero esa no es la verdadera historia de tu legado como nación. México no es la tierra de un cura y unos insurgentes, de una batalla perdida contra los conquistadores, ni es la deuda externa que no se paga… no, eso no es México, ese no eres tú, ahí no te reconoces.

Te reconozco México en tu sangre y en tu pueblo, en tu gente, en la sonrisa de todos ellos, en los paisajes que vislumbran cada amanecer y en las noches de bohemia con serenata, en los acordes de las canciones de mariachi, en la sonrisa que no se borra aunque sea malo el día.

Te festejo México, no por tus héroes de bronce y de marfil, de mármol o madera, no por los bustos y los monumentos que hay en las calles, no podría hacerlo, no podría festejarte superficialmente… te celebro por tus cimientos, por tu aporte al mundo, por tu mezcla de indígenas, españoles, criollos, mulatos, en fin, por tu mestizaje, por ser una nación con un gran potencial que aunque dormido pronto explotará.

Hoy digo ¡viva México! Porque nos perteneces, porque no es más mexicano el que grite con todas sus fuerzas, ni el que se olvide de todo lo malo que ocurre y ha ocurrido, digo ¡viva México! Porque creo en el porvenir de tiempos mejores, porque sueño contigo, porque te veo más fuerte, porque la adversidad no puede detenerte… porque tu sangre corre por mis venas.

21 de agosto de 2011

Para interpretar la mexicana realidad


Es imprescindible y es menester de periodistas, comunicadores y comunicólogos, y demás gente inmiscuida dentro de los medios de comunicación, informar de manera objetiva y veraz a la población, sin ocultar y sin tergiversar lo que la realidad aparentemente nos ofrece.

El panorama actual no es para nada alentador ni mucho menos da para pensar positivamente. El mundo vive momentos tensos: crisis sociales y económicas, hambrunas, sequías, pandemias, y no es precisamente que antes no los haya pasado, que hace doscientos años las cosas fueran igual o peor que en estos momentos, no es así, la diferencia estriba en el poder de distribución y acceso a la información de la que podemos disponer.

Lo anterior resalta, más que nunca, la importancia de informar oportunamente y con la verdad a la sociedad. El caso de la nación mexicana no es de todo favorable, en primer punto debido a la manipulación excesiva de los medios, cosa que ocurre en la mayoría de los países; en segundo lugar por el oportunismo de los que se dedican a ejercer la labor periodística, en un mundo en el que el más rápido vende, donde vale más la cantidad que la calidad, quien informa primero gana; en tercer lugar por la falta de análisis y criticidad para adelantarse y prever consecuencias de los sucesos.

Los hechos que han ocurrido, ocurren y seguirán ocurriendo por la incompetitividad de autoridades corruptas y compradas por delincuentes, deben ser condenados no solamente por figuras públicas, por líderes de opinión, deben serlo por la ciudadanía entera, por la nación, por quienes habitamos el país. En sendas ocasiones me he pronunciado en contra de la violencia y del cáncer que está resultando para México el mal manejo del gobierno y sus derivados. El problema ha sobrepasado a la solución.

Condenar no significa actuar después de una balacera, de descuartizados diariamente, de desapariciones, de muertes de civiles, de dar un discurso a nivel nacional engrandeciéndose por los resultados de un operativo.  La labor como medio, como ser pensante y consciente de la situación, como humano, es transmitir pura y netamente el mensaje original.

No es bueno, no es sano, no es permisible, llenar a la sociedad con falsas notas, con información incompleta. Se necesita exigir la verdad que, en teoría, no se debería pero es preciso hacerlo. Para entender la realidad que atraviesa nuestro país basta con salir a las calles, con detenerse un minuto a observar nuestro alrededor, no hace falta que leamos los diarios, que encendamos la radio y la televisión, ni siquiera que miremos agudamente, simplemente que abramos los oídos.


6 de julio de 2011

Dices que no


Dices que no… y más me empeño,
Dice que no es suficiente intentar intentarlo…
Y no me importa… nunca se sufre demasiado…
Voces calladas… gritos ahogados… luces apagadas…
Llantos contenidos… generaciones perdidas…
Ideología muerta… idiosincrasia barata…
Basura en la televisión… manipulación de medios…
Libre de atar la libertad de expresión…
Todos callan… nadie se levanta…

Dices que no… oprimes al pueblo,
Dices que son tan estúpidos como los primeros primates…
Contaminas sus libros… cultivas la ignorancia…
Satanizas la libertad… prohíbes el análisis…
Ves con malos ojos la crítica…
Derrumbas lo que puede destruirte…
Todo el tiempo dices que no…

Una voz dice que si…
Que sobran los motivos… adelante… no hay atrás…
Para pensar faltan ganas… que los de adelante no van a ser nada…
Que es mejor bajarse a empujar… los de atrás no se percatan…
En medio aprieta… y hay quienes se paran… otros se quedan sentado…
Dices que no… no te digo tal vez o quizá… te digo que si.

22 de junio de 2011

Ni santa, ni puta, sólo mujer


                Es el oficio más antiguo del mundo y el peor visto por la sociedad en general. Ser puta, significa abrir una herida todos los días frente a un desconocido que no es un médico; ser puta, significa ser fuente de enfermedades de transmisión sexual, de miradas desgarradoras, de improperios, de violencia física y psicológica, de discriminación; ser puta, significa limpiar y curar un ego herido y una calentura.

                Las putas siempre han existido, a nadie le sorprende, inclusive en el libro de ciencia ficción por excelencia, para unos, para otros el mandamiento divino, menciona uno de estos mal veneradores personajes y, no solo eso, sino que el mesías la exculpó y según alguno la convirtió en su pareja.

                Mujeres de todos y a la vez de nadie, no exigen nada a cambio de sus servicios, solo unas monedas y aunque curan los males de los hombres son estos los que más las violentan. Son muchas las voces que se suman al respeto a estas mujeres, la “Marcha de las Putas” ocurrida recientemente en la ciudad de Guadalajara, es el eco de lo acontecido en Toronto, Canadá, a raíz de las declaraciones de un policía que señalaba que las mujeres debían evitar vestirse como putas para no ser víctimas de violencia sexual.
               
                Lo que ocurre dentro de la sociedad es denigrante; el hecho de que el 85% de la población de prostitutas sean portadoras de una ETS, no nos da derecho a mirarlas feo o tratarlas con desdén. La pregunta es ¿por qué no tomar el ejemplo, de un país como Holanda, donde las prostitutas gozan de seguro social y control de enfermedades y un trato de equidad?

                Cualquiera puede ser puta o proxeneta; cualquiera puede ofenderlas, pero se olvidan que antes de putas son hermanas y son madres, son mujeres con los mismos derechos, al menos por la Constitución, son seres humanos iguales a todos, de carne y hueso, que también exigen respeto.