21 de septiembre de 2009

Apostando

Cuando en aquel momento precisó mirar detrás suyo para observar si aquella sensación de que alguien lo seguía era verdad o mentira, no lo fue así. Seguía caminando solo. Era para ese entonces un día de esos en que parece que todo te saldrá mal y si a eso le sumamos que el horizonte le aguardaba una tormenta, las cosas irían peor, y no precisamente que le temiera a un poco de agua, ya estaba acostumbrado a que le lloviera, precisamente como se dice popularmente “le llovía sobre mojado” todos los días, podríamos hasta considerarlo el hombre con más desfortuna del mundo.

Hoy la lluvia sería distinta, antes tendría un techo que lo protegiera, aunque en él hubiera alguna que otra gotera a la que simplemente bastaba con un recipiente para evitar que se mojara el piso. Pero este día ya no hay más techo, ni siquiera cuatro paredes, es más no digo cama porque sería mucho premio, ni siquiera una almohada en la cual descansar la cabeza. Todo por una apuesta. El juego había sido su perdición. Ya lo recordaba, desde niño siempre fue así, se la pasaba apostando sus canicas y su comida que llevaba a la escuela, pocos días eran los que ganaba un sándwich más o que acrecentaba su colección de “agüitas”, es más siempre fue precavido, todo el tiempo le pedía a su madre un sándwich extra para no quedarse con hambre y a su padre le exigía como premio al sacar buenas notas una bolsa con canicas.

Esta vez todo era distinto, ni estaba su madre para pedirle una cobija más por si hacia frio, ni estaba su padre para exigirle una casa nueva. No sabía precisamente hacia que lugar caminar, da lo mismo el sitio, cuando no se tiene una casa material el mundo es tu hogar, los parques son tus jardines y los pequeños monumentos son tus adornos, en navidad los edificios son tus pinos cubiertos de luces, y las bancas de los parques tus camas perfectas.

Había apostado con el destino y había perdido. Ya paso en una ocasión y en aquella perdió a su esposa. Aposto por ser infiel, tardar unos minutos más de la cuenta, se las ingeniaría con algún pretexto tonto. Su esposa se encontraba embarazada, fue una de esas apuestas de todo o nada. El edificio en que vivían se quedo sin luz; el problema real no era ese, sino que no hubo nadie a quien avisar después de que se le rompió la fuente, era un embarazo de alto riesgo, los médicos no conocen las causas, pero al final, en la madrugada en que después de haber jugado su mejor carta llegó a besar a su esposa la encontró muerta.

Así que perdió otra parte de su vida, apostando y apostando. Decidió apostarle una vez más al destino, todo lo que tenia, que para ese momento ya era muy poco, o realmente podría tener mucho precio su vida, todo en un juego de azar: cruz vivo, cara muero. Iba caminando mientras lo hacía, lanzó su moneda al aire en la espera inconsciente de que cayera cara, la moneda resbaló de su mano, rodó por el suelo, atravesando la media calle, y en el preciso momento en que se agachaba para recogerla, un camión conducido por un chofer ebrio, como afirmaban las noticias, lo embistió fuertemente arrebatándole la vida al instante. No tuvo tiempo ni siquiera de ver el lugar en que estaba, aunque entre sus manos apretaba la moneda, agradecía de cualquier modo a la vida, porque pensaba que le había hecho trampa, ya que cuando vio el resultado en su rostro se esbozaba una sonrisa.

17 de septiembre de 2009

México pregunta y respuesta

Analizando la posición actual en que el mundo contempla y pasa, la manera en que a través de un suspiro la condensación de los problemas actuales emergen en un mar de dudas e incertidumbre que dejan endeble y fracturada a una, de por si, ya lastimada sociedad y pueblo mexicanos. No esta demás mencionar las "tragedias" que han acontecido en los ultimos días; si bien es cierto que es un problema anual en estas fechas, el que los huracanes ataquen a nuestro país, pero no se habían vivido en estas circunstancias, al menos no tan recientemente, con una crisis y pandemia mundiales.
El ambiente no es favorecedor, pero la historia nos ha demostrado que de alguna u otra manera el mexicano siempre ha salido avante en sus problemas. Cuando se demuestra que hay ganas y corazón por sacar las cosas adelante, México ha sido su propia respuesta, sin embargo sigue siendo su propia pregunta, el problema es que siendo su propia interrogante no halla en sí mismo aun su propia solución. Hasta la próxima.

15 de septiembre de 2009

Noche mexicana

Me encanta el mote que se le da al festejo con conmemoración del día de la Independencia en México… “noche mexicana” y entonces me pregunto ¿las demás no son mexicanas? Entonces tenemos día, tarde y noche mexicana, pero solamente la del 15 del septiembre lo es, ¿acaso la del 14 de septiembre o la del 30 de mayo por poner ejemplos no son mexicanas? Claro tomando en cuenta que estamos en una zona geográfica conocida como “México” sino obviamente serian “guatemaltecas, rusas, alemanas, etc.” Pero son cosas intrascendentes.
Hablando de trascendencia, el día de hoy me lleve una gran desilusión al escuchar que desde una perspectiva existencialista todos somos “trascendentes” porque de alguna forma dejamos huella o influimos en las personas, pero el decir que todos somos “trascendentes” es una forma de decir que nadie lo es. Porque si todos fuéramos trascendentes dejaríamos huella en todos, y si acaso dejemos un recuerdo en los que conocemos y nuestros más allegados, el termino de trascendencia va más allá, trascender para el humano es algo más que “influir” en alguien, al menos desde mi perspectiva, es darse cuenta de lo que se es y utilizar lo que se tiene para marcar un rumbo nuevo tanto positivo como negativo.

En fin, hoy se celebra el día de la Independencia, bueno más bien el inicio de la Independencia de México ya que “independencia” como tal se logro hasta el 27 de septiembre. Y entre impuestos, secuestradores de aviones y controversias, no hay nada que celebrar, pero bueno sigamos disfrutando de un día más de asueto. Hasta la próxima.

12 de septiembre de 2009

México...

México. Nación bendecida por la madre naturaleza en todos los sentidos. Pueblo ubicado en el ombligo del universo, custodiada por dos grandes océanos que la bañan con sus aguas cada día. País digno de honrarse por su cultura y tradiciones, victimas del olvido y de una globalización que atenta contra el patrimonio histórico de sus recuerdos ya poco a poco olvidados.

México. Terruño encantado, lleno de magia y de misticismo que aloja en su manto un mar de gente calurosa y amable, deseosa de salir adelante y de sacar a este país del hoyo en que, según nosotros mismos, se encuentra.

México. Kilómetros de tierra olvidados por Dios. No dejo de pensar que este país está lleno de oportunidades de desarrollo pero que la riqueza del mismo se concentra en las manos de unos pocos. Es triste saber que los objetivos de una Revolución Mexicana de crear una clase media se hagan pedazos, pues ahora sólo contamos con dos: ricos y pobres, si el estimado lector me lo permite, “ricos, pobres y extremadamente pobres”. ¡Ay, mi México! Mira que tus gobernantes no te quieren, te aborrecen, te joden con sus impuestos sin fundamento y te quieren dar atole con el dedo con sus cortinas de humo que se sacan de la manga.

México… yo también quiero aprender a secuestrar un avión con unas latas de jumex y unos foquitos navideños, claro sin olvidar una bomba hecha de calcetines. No te olvides México, que eres más que un gol en el estadio Azteca o una victoria en el Ricardo Saprissa, recuerda que eres grande en tu historia pero pequeño en la memoria. Que orgullo me llena pensarte limpio, prospero y prometedor, mas sé que no es así, y entonces la tristeza invade mi corazón. Porque te pienso y ya no doy el grito por felicidad y alegría, no mi México, lo hago con rencor y coraje.

Dime, México querido, que puedo celebrar, qué tenemos altos índices de prostitución infantil,; qué somos uno de los países más corruptos del mundo; qué somos el país número uno en secuestros; qué somos el país con menos lectores; qué somos el país del “no pasa nada”. Dime México, ¿para qué celebrar tu mes patrio, a quién se le ocurrió que había motivos para hacerlo, respóndeme, acaso a un enano que nos quiere tapar el Sol con un dedo, o a un gordo que no es Santa Claus y que pesa más que todas las ganas que le quedan a tu pueblo por salir adelante?

México, no tienes respuesta. No contestas a mis preguntas, al contrario me mantienes en silencio, pensándote y repensándote sin llegar a ningún lado. Tal vez, al final del día no seré parte de la solución como es que lo pienso, sino parte del problema, y quizás tu “problema” sean las personas como yo, que buscamos un cambio un ideal de transición que tal vez tu no quieras ni necesites, e insistentemente queremos construirlo.

México… ahora caigo en la cuenta, puedo decir ¡viva México! Pero sin lograr sentirlo. Porque te reitero que eres más que una simple gripa con un nuevo nombre. Espero un día llenarme de fuerza y gritar a los cuatro vientos ¡Viva México!, dejemos que el tiempo se encargue de borrarme la memoria para que llegue pronto.

3 de septiembre de 2009

Entrada 100 y el mes ¿patrio?

Esta entrada tiene un significado especial ya que es la número cien, la del centenario (y no el de la Revolución Mexicana que para eso aun falta un año y pico). Hablando de centenario, pues nos viene ad hoc el tema ya que dentro de doce meses se festejará en nuestro país (léase México) el centenario de la Revolución Mexicana y el bicentenario de la Independencia de México, términos que desde mi punto de vista son solamente atributos ficticios: vayamos por partes.

En primer lugar el nombre de Independencia es meramente para “desligar” a México del poder de España, pero ahora veamos ¿independencia? No lo creo, si bien es cierto que ya no dependemos de España, ahora lo hacemos de otro país que al puro estilo Jalisco (nota: “Jalisco nunca pierde y cuando pierde arrebata”) se expande y declara guerras cuando se le da la regalada gana (pista número uno para adivinar de que país se trata: fue colonizado por británicos) que tiene en su mayoría población obesa (pista número dos: solamente un presidente en su historia ha sido más pequeño de estatura que un mandatario mexicano) que es potencia en todos los deportes (pista número tres: México al menos en los últimos dos encuentros se jacta de ser mejor que ellos en fútbol), en fin si después de estas tres obvias pistas no se llega a la conclusión que se trata de Estados Unidos de América preguntaría en qué planeta vives, o de qué cerro te bajaron a tamborazos, o de plano a qué cultura perteneces que estas alejado de toda muestra de civilización. Pero después de este momento de divagación es tiempo de volver a lo que nos “truje chencha”. Retomemos el tema, realmente al menos en el papel México es un país independiente, pues porque nos lo enseñaron los libros de historia, “Jaimito, quiénes son los héroes de la independencia, Morelos y el Cura Hidalgo” (que por cierto dice la Iglesia que no murieron excomulgados, Dios perdone a los autores de más de 200 años que plasmaron esas ideas en los libros de texto; n’hombre si ya no sabe que hacer la Iglesia pa’ llamar la atención y jalar, no precisamente gente). Cómo olvidar la frase célebre de nuestro celebre y docto Secretario de Hacienda que reza más o menos así “Si a Estados Unidos le da una pulmonía a México un catarrito”, ¡bravo! “sublime maestro”, aunque no nos dio un “catarrito” sino influenza, pero pues no se le puede pedir tanto a Buda, quise decir a Carstens. Y que es lo que hemos observado, que nuestra economía depende sino al cien, al menos en un noventa por ciento es “gringadependiente”, por eso si a Estados Unidos algo le afecta a nosotros peor, todo debido a que la mayoría de nuestras exportaciones son hacia ese país.

En segundo lugar, la Revolución Mexicana, es un tema controversial, la pregunta que nos viene a la mente es ¿realmente hubo una revolución en México que significara un cambio en la estructura política y social del país? La respuesta se me antoja en que uno de los ideales que acompañaba al movimiento revolucionario era la creación de una clase media, notándose que antiguamente sólo existían dos: clases ricos (burgueses que vivían en las ciudades o dueños de Haciendas) y pobres (en su mayoría campesinos). La aparición de una clase media tendría como objetivo el bienestar de una sociedad ávida de una zona de confort, que a su vez permitiría el impulso del capitalismo en nuestro país. A sabiendas de que no todo fue negativo ya que se crearon posteriormente a el movimiento mencionado la Secretaria de Educación.

Posteriormente veremos que de manera atávica y hasta cierto punto predictivo, pareciese que en México un movimiento social ocurre cada cien años, lo fue en 1810 y en 1910, ¿ocurrirá en 2010? Es difícil aventurarnos a decir que esto llegue a acontecer, si bien es cierto que hay ciertas condiciones socio-económicas parecidas a los de aquellos tiempos, no hay una figura que tenga la mayoría del apoyo del pueblo; se ha hablado de que AMLO quiere llegar al poder y no precisamente de manera electoral sino con un golpe de estado por lo cual coquetea con la parte populista del PRI y tomando en cuenta que el PAN se ha debilitado.

La denominación de mes patrio viene entonces por las fechas: el 13 de septiembre la batalla de unos no tan niños héroes, llenos de simbolismos como el lanzarse con la bandera del castillo, dicho sea de paso se celebra una batalla que ni siquiera se ganó, pero como ocurre en nuestro país nos gusta celebrar este tipo de actos; la batalla del 5 de mayo en contra de los franceses sólo se ganó esa batalla, por eso nuestra mentalidad de “jugaron como nunca y perdieron como siempre” o “si se puede”. El 15 y 16 de septiembre como las fechas de inicio de la Independencia de México y el 27 de septiembre como la entra triunfal del ejercito trigarante a la Ciudad de México dando como oficial la independencia mexicana.

En fin, no soy pesimista ni me siento avergonzado de ser mexicano, al contrario soy muy orgulloso de serlo, no tendríamos razón para no hacerlo ¿o sí? De hecho tenemos tantas cosas para presumir, tanto culturalmente como en recursos naturales. Adelante México, no te rindas, sigue adelante. Hasta la victoria ¡siempre!.